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piedras de Ciudad Rodrigo son testigo mudo de la
admiración que causan al viajero cuando pasea por
sus calles. La Catedral de Santa María, el Ayuntamiento,
el Castillo de Enrique II, la Plaza Mayor, la muralla
circundante y su adarve, el Palacio de los Águila
y otra decena de casas solariegas hacen de la ciudad
un monumento arquitectónico único. Un rico patrimonio
artístico y cultural a disposición del viajero inteligente.
Costumbres centenarias que se reproducen en sus
fiestas, donde resalta el afamado Carnaval del Toro,
fiesta de interés nacional.
En Ciudad Rodrigo puede usted degustar carnes y
embutidos producidos con esmero en esta magnífica
tierra de encinares que se conoce como el campo
charro.
Un conservado patrimonio natural, con un ecosistema
puro, donde abundan especies de flora y fauna desaparecida
en otras latitudes.
En fin, una bendición para los sentidos. |
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